martes, 19 de agosto de 2008

Salmo 91, Oración de Protección

Salmo 91

1 "El que habita al abrigo del Altísimo
se acoge a la sombra del Todopoderoso.

2 Yo le digo a mi Padre Celestial: «Tú eres mi refugio, mi fortaleza, el Dios en quien confío.»

3 Sólo Tú puedes librarme de las trampas del cazador
y de mortíferas plagas;

4 Como una gallina a sus polluelos me cubrirás con tus plumas
y bajo tus alas hallaré refugio.

¡Tu verdad es mi escudo y mi fortaleza!

5 No temeré al terror de la noche,
ni a la flecha que vuela de día,
6 ni a la peste que acecha en las sombras
ni a la plaga que destruye a mediodía.

7 Podrán caer mil a mi izquierda, y diez mil a mi derecha,
pero a mí no me afectará.

8 No tendré más que ver de reojo,
para ver a mis enemigos recibir su merecido."

9 "Entonces, ya que has puesto a Nuestro Padre Celestial por tu refugio,
al Altísimo por tu protección,
10 ningún mal habrá de sobrevenirte,
ninguna calamidad llegará a tu hogar.

11 Porque Él ordenará que sus ángeles
te cuiden en todos tus caminos.
12 Con sus propias manos te levantarán
para que no tropieces con piedra alguna.

13 Aplastarás al león y a la víbora; sí, aplastarás a fieras y a serpientes."


14 Dice Nuestro Padre Celestial: «Yo lo libraré, porque él se acoge a mí;
lo protegeré, porque conoce mi Nombre.
15 Él me invocará, y Yo le responderé;
estaré con él en momentos de angustia;
lo libraré y lo llenaré de honores.
16 Lo colmaré con muchos años de vida
y le haré gozar de mi salvación.»